APORTACIONES A LA SOCIEDAD SIN AUMENTO DE CAPITAL

Además de los casos de aumento de capital de manual, que son (i) la clásica ampliación de capital social y (ii) la ampliación de capital mediante créditos, es una práctica extendida la utilización de las “aportaciones de los socios a fondo perdido”, esto es: las aportaciones de los socios a la cuenta 118, sin aumento de capital social.

Se trata de una operación societaria atípica pero atractiva y flexible. Desde el punto de vista formal es más sencillo de llevar a cabo que una ampliación de capital, ya que no está sometido ni al régimen de publicidad material del Registro Mercantil, ni precisa control notarial, ni jurídicamente en materia de blanqueo de capitales. Es por todo ello que ha sido calificada como un negocio jurídico low cost, pues ofrece un producto básico, funcional, sin extras y barato, pero de la misma calidad que el producto tradicional equivalente.

La historia de este apunte contable (118) viene de atrás y durante muchos años ha sido usado por las sociedades para taponar agujeros e “ir tirando”, puesto que el Plan General contable del 2000 exigía que las aportaciones a la cuenta ciento dieciocho tuvieran por finalidad auxiliar a una sociedad que tiene un déficit, como una subvención de los socios. El boom de dicha práctica societaria deriva de dos hechos: el primero, el nuevo PGC (Real Decreto 1514/2007, de 16 de noviembre) que deja de exigir que la sociedad esté en crisis ampliando su ámbito a cualquier finalidad sin que exista una «causa» o deba expresarse. Y el segundo, una Consulta vinculante de la DGT (V1978-2016) que le da un trato fiscal mucho más beneficioso que el de las dos aguas entre las que se mueve.

De esta forma, las aportaciones de los socios a la cuenta 118, deben reunir estos requisitos: las aportaciones deben realizarse «a fondo perdido» como en el aumento de capital social que sigue el principio de irretroactividad, y «sin contraprestación» de la sociedad, ni previa ni simultánea ni posterior.

Concluimos que el capital social tiene una función insustituible a la hora de estructurar internamente una sociedad (por ser el mismo el eje de todo el sistema en las sociedades de capital), pero una vez la sociedad está fundada y en funcionamiento lo que interesa en el tráfico mercantil son el conjunto de los fondos propios que miden el compromiso de los socios con la empresa. La cuenta 118, el capital, las reservas, los beneficios y las primas, cumplen esa misma finalidad de fortalecer frente al pasivo exigible.

 

Aida es abogada,  ha formado parte de despachos de primer nivel iniciando su carrera en Ernst & Young, dando soporte en calidad de paralegal al departamento de Derecho Fiscal. Posteriormente ha colaborado en el departamento de Derecho Mercantil y Societario en el despacho de abogados Roca Junyent, S.L.P.

Aida Jorda Remírez

Sobre Aida Jorda Remírez

Aida es abogada,  ha formado parte de despachos de primer nivel iniciando su carrera en Ernst & Young, dando soporte en calidad de paralegal al departamento de Derecho Fiscal. Posteriormente ha colaborado en el departamento de Derecho Mercantil y Societario en el despacho de abogados Roca Junyent, S.L.P.

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